Acerca de... la Asociación por la Región de Granada (A.R.G.)

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Somos ciudadanos de las provincias de Almería, Granada, Jaén y Málaga, la conocida como Región Histórica de Granada que, sintiéndonos desengañados por el gran perjuicio que ha provocado en nuestro territorio el actual sistema autonómico durante estos últimos 35 años, aunamos esfuerzos y trabajamos juntos por conseguir una forma más justa de gestionar la riqueza de nuestra Región.

La Región de Granada, heredera de los antiguos reinos de Granada y de Jaén -posteriormente denominada también como Alta Andalucía o Andalucía Oriental-, con el peso histórico de contar con más de mil años de antigüedad, fue incluida hace más de tres décadas en la nueva comunidad autónoma de Andalucía.

A este fin cedió sus tradicionales instituciones, en la creencia de que el poder y la riqueza que generaban, junto con las de la vecina Andalucía, se iban a repartir equitativamente entre las ocho provincias que en la actualidad conforman el mapa autonómico andaluz. Sin embargo, desgraciadamente la realidad a día de hoy es muy distinta a la que en aquel momento podíamos imaginar.

Lo que ahora nos encontramos es una vasta comunidad autónoma, con una enorme desigualdad territorial como consecuencia de un nuevo centralismo que se instaló, y que concentra el poder y la gestión de los recursos de todo este amplio territorio en una única ciudad: Sevilla.  

Este agravio se ha producido como consecuencia del modelo de sistema autonómico elegido años atrás, que con el aparentemente equitativo "café para todos", permitió que territorios sin base histórica alcanzaran el estatus de comunidad autónoma, mientras que nuestra Región de Granada, territorio histórico reconocido en el escudo de España desde el siglo XV hasta nuestros días, fuera absorbida por la vecina Andalucía, con el beneplácito de una clase política muy obediente con los intereses de sus organizaciones, y no con los de su tierra y sus ciudadanos a los que representaban.

 Todo ello deliberadamente planificado y organizado por un notable grupo de dirigentes fieles a un ideario andalucista, sevillanos en su mayor parte, empeñados en conseguir mayores cotas de poder, y con un considerable afán anexionista al pretender gestionar desde Sevilla los recursos de nuestra Región.

Dicho objetivo ya fue puesto de manifiesto décadas atrás, concretamente en la Asamblea de Córdoba, donde un 29 de en enero de 1933 ya lo intentaron aunque sin conseguirlo, gracias a la defensa de nuestra identidad que llevaron a cabo políticos democráticos entregados a su tierra, visionarios ya entonces de las nefastas consecuencias que un centralismo sevillano causaría en nuestras provincias orientales. En esa reunión pretendieron anular la firme postura de las diputaciones de nuestra Región mediante fuertes presiones y descalificaciones, tal y como quedó recogido y puede verificarse en documentos y periódicos de la época.

Transcurridos todos estos años, si hacemos someramente un balance de nuestra situación a día de hoy, el saldo es claramente negativo, ya que nos encontramos con que nuestros niveles de renta per cápita están entre los más bajos de España y de Europa, nuestra tasa de paro alcanza niveles elevadísimos, y además contamos con unas de las peores redes de infraestructuras de Europa.

Después de 35 años de formar parte de una comunidad autónoma, la andaluza, que no es la nuestra, casi hemos perdido nuestra identidad y nuestra verdadera historia, y a su vez, en contrapartida, desde el centro de poder actual han conseguido que adoptemos una falsa identidad a través de todos los medios a su alcance, pero muy especialmente mediante un adoctrinamiento constante en las aulas y a través de sus medios de comunicación, entre los cuales cabría destacar un canal de televisión pleno de clichés y estereotipos con marcado acento sevillano.

De otro lado, el sistema de las autonomías muestra hoy una deriva centrífuga, consistenete en la absorción sistemática de las competencias estatales, y así mismo, observamos que existen dos tendencias claramente diferenciadas en el posible devenir de nuestro sistema político:

La primera, conducente a un estado federal, donde el Estado cedería casi todas las competencias a las comunidades autónomas. En este caso, nuestro territorio, la Región de Granada, se diluiría en un nuevo estado, Andalucía, centralizado en Sevilla.

La segunda opción conduciría al blindaje del actual sistema autonómico, que junto a la supresión de las diputaciones provinciales, daría pié a la disolución de las provincias, y por tanto, acabaríamos convirtiéndonos en meras comarcas pueblerinas de una centralizada Andalucía con todo el poder sobre su territorio.

Sea como fuere, por ambos caminos acabaríamos disolviéndonos en un estado o una autonomía que nos haría desaparecer del futuro europeo y español.

Nos gustaría que nuestro país, España, fuese una tierra orgullosa de sí misma, con un sistema autonómico que únicamente tuviese unas transferencias autonómicas básicas para acercar la administración al ciudadano, y donde los pilares fundamentales del Estado –Sanidad, Educación, etc.- permanecieran en manos del gobierno central. De esta forma conseguiríamos reducir la gran carga presupuestaria que supone para la ciudadanía el mantenimiento de tanta institución y tantos cargos autonómicos que ahogan actualmente los necesarios gastos en sanidad, en la educación de nuestros jóvenes, en inversiones en infraestructuras creadoras de riqueza..., para las que apenas queda dinero.

Sin embargo, podemos comprobar que el sueño de devolver competencias al Estado para desahogar la economía española, lamentablemente no se pretende llevar a cabo por ahora, según vemos por la evolución de los acontecimientos.

En consecuencia, y tras un análisis de los posibles escenarios y su viabilidad, hemos decidido luchar por el reconocimiento de la Región Histórica de Granada dentro del sistema autonómico actual.

Y para defender nuestro propósito, contamos con una sólida base jurídica que nos ampara: nuestra Constitución Española de 1978, que en sus artículos 143 y 151 nos da esa potestad. De esta forma, nosotros mismos seremos quienes gestionemos nuestra propia riqueza, desarrollando el bienestar de nuestros ciudadanos, creando las infraestructuras que necesitamos, la sanidad que merecemos, impulsando una educación que cree personas en toda la extensión de la palabra, un tejido productivo moderno y eficaz, que proporcione trabajo digno para toda la ciudadanía que habita en nuestras cuatro provincias históricas, sin ningún tipo de discriminación. Un modelo de gestión que elimina radicalmente cualquier centralismo, ya que las cuatro provincias tendrán el mismo peso en esa administración autonómica, con cuatro Diputaciones que trabajarán coordinadamente, donde además de sus funciones habituales, asumirán las propias de los actuales diputados autonómicos, con el consiguiente ahorro.

Trabajamos así mismo para proteger, restaurar y difundir nuestra historia, cultura y tradiciones, tras haber sido aculturizados por el presente régimen andaluz, que ha falseado y ha hecho que olvidemos nuestra común historia, eliminando nuestros símbolos de identidad, sustituyéndolos por otros que nos son ajenos, y buscando la expansión de unos usos culturales que no son los nuestros.

Y todo ello lo hacemos dentro del reconocimiento y fomento de los derechos y libertades recogidos tanto en la Declaración Universal de los Derechos Humanos, como en el Título I de nuestra Constitución Española.

El equipo directivo de la Asociación por la Región de Granada.